Un decálogo con indicaciones concretas para ministros extraordinarios
PREPARACIÓN DEL LUGAR
Se deberá pedir que en el lugar donde se va a distribuir la sagrada Comunión se prepare una mesa a manera de altar, cubierta con un mantel blanco, donde se coloque una cruz pequeña y un cirio encendido.
En dicha mesa, el ministro extraordinario depositará el porta viático con la sagrada hostia en su interior hasta el momento de dar la Comunión a la persona.
RITO
Saludo
Ministro: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Enfermo: Amén.
Acto Penitencial
(Guardar un momento de silencio para una breve revisión de vida)
Hermanos, humildemente, con corazón arrepentido, reconozcamos nuestros pecados. El Señor Jesús, que nos invita a la mesa de la Palabra y de la Comunión, nos llama ahora a la conversión. Reconozcamos, pues, que somos pecadores e invoquemos con esperanza la misericordia de Dios.
Opción A:
Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.
Opción B:
Señor, ten misericordia de nosotros
R/. Porque hemos pecado contra ti
Muéstranos, Señor, tu misericordia
R/. Y danos tu salvación
Opción C:
Tú que has enviado a sanar los corazones afligidos: Señor, ten piedad.
R/. Señor, ten piedad.
Tú que has venido a llamar a los pecadores: Cristo, ten piedad.
R/. Cristo, ten piedad.
Tú que estás sentado a la derecha del Padre para interceder por nosotros: Señor, ten piedad.
R/. Señor, ten piedad.
Ministro: Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
Enfermo: Amén.
Lectura de la Palabra de Dios
Escuchemos hermanos la lectura del Evangelio según San…
(Sugerencias:
Juan 6, 54-55: El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida.
Juan 14, 6:
Le dice Jesús: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí.
Juan 14, 23:
Jesús le respondió: «Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él.
Juan 15, 5:
Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada.
1 Juan 4, 16:
Y nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene, y hemos creído en él. Dios es Amor y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él.)
Padre Nuestro
Ministro: Recemos con amor y confianza la oración que Cristo nos enseñó:
Todos: Padre nuestro…
(Se puede realizar el saludo de la paz)
Comunión
Ministro: Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
Enfermo: Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.
Ministro: Cuerpo de Cristo.
Enfermo: Amén.
(Guardar un momento de silencio)
Oración después de la Comunión
Ministro: Confortados por este alimento sagrado, te damos gracias.
Oración:
Oh Dios, haz que perseveren en la sinceridad de tu amor aquellos a quienes has fortalecido por la infusión del Espíritu Santo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
Amén.
O bien:
Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, te suplicamos con viva fe que el santísimo Cuerpo de tu Hijo Jesucristo que nuestro hermano/a ha recibido le sirva para bien de su alma y de su cuerpo, y como remedio para alcanzar la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.
CONCLUSIÓN
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
Amén.
O bien:
El Señor omnipotente y misericordioso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, nos bendiga y nos guarde.
Amén.
O bien:
Dulce Madre, no te alejes…
DESPEDIDA
Bendigamos al Señor.
R/. Demos gracias al Señor.