"Si hemos muerto con Cristo,
creemos que también viviremos con Él"
(Rom 6,8)
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Señor mío Jesucristo,
Dios y hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío;
por ser Tú quien eres, bondad infinita,
y porque te amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberte ofendido.
Propongo firmemente, con tu gracia,
no pecar más y evitar todas las ocasiones de pecado.
Confío en que por tu infinita misericordia
me concederás el perdón de mis culpas
y me llevarás a la vida eterna.
Amén.
Señor Dios omnipotente,
autor de la vida y de la muerte,
que nos creaste para conocerte, amarte y servirte en este mundo
y gozar contigo eternamente en el cielo,
te pedimos humildemente
por el alma de tu siervo(a) __________.
Tú conoces su vida, sus luchas y sus debilidades.
Mira con misericordia su alma
y purifícala de todo pecado.
Acepta las oraciones que hoy te ofrecemos
y concede que alcance pronto
la luz de tu presencia
y el descanso eterno.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
Está establecido que los hombres mueran una sola vez,
y después de esto el juicio.
Así también Cristo fue ofrecido una sola vez
para quitar los pecados de muchos;
y aparecerá por segunda vez,
sin relación con el pecado,
para salvar a los que lo esperan.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
R/. El Señor es mi pastor, nada me falta.
El Señor es mi pastor, nada me falta;
en verdes praderas me hace reposar
y hacia fuentes tranquilas me conduce.
R/. El Señor es mi pastor, nada me falta.
Aunque camine por cañadas oscuras
nada temo, porque tú vas conmigo;
tu vara y tu cayado me sosiegan.
R/. El Señor es mi pastor, nada me falta.
Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término.
R/. El Señor es mi pastor, nada me falta.
La muerte es la única realidad segura para todo ser humano.
Ricos y pobres, jóvenes y ancianos,
sabios e ignorantes,
todos debemos un día dejar este mundo
y presentarnos ante Dios.
Sin embargo, para el cristiano la muerte no es el final.
Es el paso hacia la vida eterna.
Jesucristo, con su muerte y resurrección,
ha vencido el poder de la muerte
y nos ha abierto las puertas del cielo.
Por eso la Iglesia, como madre amorosa,
nos invita a rezar por nuestros difuntos.
Si el alma de nuestro hermano(a) __________
todavía necesita purificación,
nuestras oraciones pueden ayudarle.
Las misas ofrecidas por ellos,
el rosario, las obras de caridad
y este novenario rezado con fe
son ayuda preciosa para las almas.
Pidamos hoy al Señor
que tenga misericordia del alma de __________
y le conceda el descanso eterno.
Oh Dios de infinita misericordia,
que por la muerte y resurrección de tu Hijo
nos diste la esperanza de la vida eterna,
te suplicamos por el alma de __________.
Si todavía necesita purificación,
alivia sus penas
y purifícalo(a) con tu amor.
Que los ángeles lo(a) conduzcan al paraíso
y que los santos lo(a) reciban en la gloria eterna.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
Señor Dios omnipotente,
justo juez y Padre misericordioso,
que al final de nuestra vida nos llamas a comparecer ante tu presencia,
te pedimos por el alma de tu siervo(a) __________.
Tú conoces sus obras, sus luchas y sus debilidades.
No mires sus pecados, sino tu infinita misericordia.
Acepta las oraciones que hoy te ofrecemos
y concédele alcanzar el descanso eterno
y la alegría de tu reino.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
Ninguno de nosotros vive para sí mismo
y ninguno muere para sí mismo.
Si vivimos, vivimos para el Señor;
si morimos, morimos para el Señor.
Así que, tanto en la vida como en la muerte,
somos del Señor.
Porque Cristo murió y resucitó
para ser Señor de vivos y muertos.
Todos compareceremos ante el tribunal de Dios.
Por tanto, cada uno de nosotros
dará cuenta de sí mismo a Dios.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
R/. Desde lo profundo clamo a ti, Señor.
Desde lo profundo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica.
R/. Desde lo profundo clamo a ti, Señor.
Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.
R/. Desde lo profundo clamo a ti, Señor.
Mi alma espera en el Señor,
espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor
más que el centinela la aurora.
R/. Desde lo profundo clamo a ti, Señor.
La vida del hombre no termina con la muerte.
Después de dejar este mundo, el alma se presenta ante Dios.
Ese encuentro con el Señor es el momento
en que cada persona ve su vida a la luz de la verdad.
Dios es un juez justo,
pero también es un Padre lleno de misericordia.
Él conoce nuestras debilidades,
nuestros esfuerzos por hacer el bien
y también nuestras caídas.
Por eso la Iglesia reza por los difuntos,
para que el Señor los mire con amor
y los purifique de toda falta.
Hoy recordamos a nuestro hermano(a) __________
y lo encomendamos al juicio misericordioso de Dios.
Que el Señor lo(a) reciba con bondad
y lo(a) lleve a la paz eterna.
Señor Jesucristo,
juez de vivos y muertos,
que por tu sacrificio en la cruz
has abierto las puertas de la salvación,
te suplicamos por el alma de __________.
Si aún necesita purificación,
míralo(a) con misericordia
y concédele participar pronto
de la alegría eterna del cielo.
Que tu luz brille para él (ella)
y que encuentre descanso en tu presencia.
Amén.
Señor Dios misericordioso,
Padre lleno de amor y de bondad,
que no quieres la muerte del pecador
sino que se convierta y viva,
te pedimos humildemente
por el alma de tu siervo(a) __________.
Tú conoces sus debilidades
y también sus esfuerzos por hacer el bien.
No mires sus pecados,
sino tu infinita misericordia.
Purifica su alma de toda falta
y concédele participar pronto
de la alegría eterna del cielo.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
Jesús dijo:
“Yo soy la resurrección y la vida.
El que cree en mí, aunque muera, vivirá;
y todo el que vive y cree en mí
no morirá para siempre.”
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
R/. El Señor es compasivo y misericordioso.
Bendice, alma mía, al Señor
y todo mi ser bendiga su santo nombre;
bendice, alma mía, al Señor
y no olvides sus beneficios.
R/. El Señor es compasivo y misericordioso.
Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
rescata tu vida de la fosa
y te colma de gracia y de ternura.
R/. El Señor es compasivo y misericordioso.
El Señor es compasivo y misericordioso,
lento a la ira y rico en clemencia;
no nos trata según nuestros pecados
ni nos paga según nuestras culpas.
R/. El Señor es compasivo y misericordioso.
Dios es justo, pero también es infinitamente misericordioso.
La Sagrada Escritura nos enseña
que el Señor no quiere la condenación del pecador,
sino que se convierta y viva.
Muchas veces en nuestra vida hemos experimentado
la debilidad, el pecado y la fragilidad humana.
Pero también hemos conocido la misericordia de Dios,
que siempre está dispuesto a perdonar
al que se acerca a Él con corazón humilde.
Jesucristo vino al mundo precisamente para salvarnos.
Su muerte en la cruz fue el mayor acto de amor
y la mayor manifestación de la misericordia divina.
Hoy confiamos plenamente
en esa misericordia infinita.
Encomendamos el alma de nuestro hermano(a) __________
al amor de Dios,
seguros de que el Señor, rico en bondad,
acoge a quienes esperan en Él.
Oh Dios de infinita misericordia,
que enviaste a tu Hijo al mundo
para salvar a los pecadores,
te suplicamos por el alma de __________.
Por los méritos de la pasión, muerte y resurrección de Cristo,
perdona sus pecados,
purifica su alma
y concédele participar de la vida eterna.
Que la luz de tu rostro brille para él (ella)
y que encuentre descanso en tu presencia.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
Señor Dios de bondad infinita,
que en tu sabiduría purificas las almas
para que puedan contemplar tu gloria,
te pedimos por el alma de tu siervo(a) __________.
Si aún necesita purificación,
mira con misericordia sus sufrimientos
y acepta las oraciones que hoy te ofrecemos.
Que tu amor lo(a) purifique de toda falta
y lo(a) conduzca a la alegría eterna del cielo.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
Judas Macabeo hizo una colecta
y envió a Jerusalén unas monedas de plata
para que se ofreciera un sacrificio por los pecados de los soldados muertos.
Obró muy bien y noblemente,
pensando en la resurrección.
Porque si no hubiera esperado
que los que habían muerto resucitarían,
habría sido inútil y absurdo orar por los difuntos.
Pero consideraba que una magnífica recompensa
está reservada a los que mueren piadosamente.
Por eso mandó ofrecer el sacrificio por los muertos,
para que fueran liberados de sus pecados.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
R/. Misericordia, Señor, porque hemos pecado.
Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu gran compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito
y limpia mi pecado.
R/. Misericordia, Señor, porque hemos pecado.
Crea en mí, oh Dios, un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro
ni me quites tu santo espíritu.
R/. Misericordia, Señor, porque hemos pecado.
Devuélveme la alegría de tu salvación
y afiánzame con espíritu generoso;
Señor, abre mis labios
y mi boca proclamará tu alabanza.
R/. Misericordia, Señor, porque hemos pecado.
La Iglesia nos enseña que nada impuro
puede entrar en la presencia de Dios.
Por eso, muchas almas que mueren en amistad con el Señor
necesitan todavía una purificación
antes de entrar en la gloria del cielo.
A este estado de purificación
la Iglesia lo llama purgatorio.
No es un castigo eterno,
sino una preparación para la felicidad eterna.
Las almas que allí se purifican
ya están salvadas,
pero necesitan ser purificadas completamente
del pecado y de sus consecuencias.
Por eso la Iglesia, desde los primeros tiempos,
ha orado por los difuntos.
Nuestras oraciones, sacrificios y obras de caridad
pueden ayudarles.
Hoy ofrecemos este novenario
por el alma de __________,
pidiendo al Señor
que, si todavía necesita purificación,
la libere de toda pena
y la conduzca a la gloria eterna.
Señor Dios misericordioso,
que purificas a las almas con tu amor,
te suplicamos por el alma de __________.
Si aún necesita purificación,
alivia sus penas
y purifícalo(a) con tu misericordia.
Que nuestras oraciones le sirvan de ayuda
y que pronto pueda contemplar
la luz eterna de tu presencia.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
Señor Dios misericordioso,
que nos has unido en la comunión de los santos
para que unos podamos ayudar a otros
con nuestras oraciones y buenas obras,
te pedimos humildemente
por el alma de tu siervo(a) __________.
Acepta las oraciones que hoy te ofrecemos
y concédele alcanzar pronto
la paz y la alegría de tu presencia.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
Que el Señor conceda misericordia
a la familia de Onesíforo,
porque muchas veces me reconfortó
y no se avergonzó de mis cadenas.
Al contrario, cuando llegó a Roma
me buscó con empeño hasta encontrarme.
Que el Señor le conceda encontrar misericordia
delante del Señor en aquel día.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
R/. Caminaré en presencia del Señor en el país de los vivos.
Amo al Señor porque escucha
mi voz suplicante,
porque inclina su oído hacia mí
el día que lo invoco.
R/. Caminaré en presencia del Señor en el país de los vivos.
El Señor es benigno y justo,
nuestro Dios es compasivo;
el Señor guarda a los sencillos:
estando yo sin fuerzas, me salvó.
R/. Caminaré en presencia del Señor en el país de los vivos.
Arrancó mi alma de la muerte,
mis ojos de las lágrimas,
mis pies de la caída.
R/. Caminaré en presencia del Señor en el país de los vivos.
La Iglesia nos enseña que todos los fieles
formamos una sola familia en Cristo.
Los que viven en la tierra,
los que se purifican después de la muerte
y los que ya gozan de la gloria del cielo
están unidos en la comunión de los santos.
Por eso podemos ayudarnos unos a otros.
Así como pedimos oraciones por nosotros
cuando estamos vivos,
también podemos orar por quienes han partido de este mundo.
La oración por los difuntos
es una obra de caridad muy grande.
La Santa Misa, el rosario,
las obras de misericordia
y nuestras oraciones
pueden servir de ayuda para las almas.
Hoy ofrecemos este novenario
por el alma de __________.
Pedimos al Señor
que acepte nuestras súplicas
y le conceda participar pronto
de la vida eterna.
Señor Jesucristo,
que nos enseñaste a amar
y a ayudarnos unos a otros,
te pedimos por el alma de __________.
Recibe las oraciones que hoy te ofrecemos
y concédele la gracia de contemplar tu rostro.
Que tu luz eterna brille para él (ella)
y que encuentre descanso en tu presencia.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
Señor Dios todopoderoso,
que por la resurrección de tu Hijo Jesucristo
has vencido el poder de la muerte
y nos has dado la esperanza de la vida eterna,
te pedimos humildemente
por el alma de tu siervo(a) __________.
Por los méritos de la pasión, muerte y resurrección de Cristo,
perdona sus pecados,
purifica su alma
y concédele participar de la gloria eterna.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
Cristo ha resucitado de entre los muertos,
como primicia de los que han muerto.
Porque si por un hombre vino la muerte,
también por un hombre viene la resurrección de los muertos.
Así como en Adán todos mueren,
así también en Cristo todos volverán a la vida.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
R/. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz,
mi suerte está en tu mano.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré.
R/. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa serena.
R/. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
Porque no me abandonarás en la muerte
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.
Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia.
R/. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
La muerte entró en el mundo por el pecado,
pero Jesucristo vino para vencerla.
Con su pasión y su muerte en la cruz
Cristo pagó el precio de nuestros pecados,
y con su resurrección
nos abrió el camino hacia la vida eterna.
Por eso la muerte del cristiano
no es el final de todo,
sino el paso hacia la vida que no termina.
Quien cree en Cristo
y vive unido a Él
tiene la esperanza de la resurrección.
Hoy recordamos a nuestro hermano(a) __________
y lo(a) encomendamos al Señor.
Confiamos en que Cristo,
que venció la muerte,
lo(a) recibirá en su reino
y le concederá participar de la vida eterna.
Señor Jesucristo,
vencedor de la muerte
y fuente de la vida eterna,
te pedimos por el alma de __________.
Por el poder de tu resurrección,
libéralo(a) de toda pena
y concédele participar de la gloria eterna.
Que tu luz brille para él (ella)
y que encuentre descanso en tu presencia.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
Señor Dios de bondad infinita,
que has preparado para los que te aman
una felicidad que supera todo lo que podemos imaginar,
te pedimos humildemente
por el alma de tu siervo(a) __________.
Si aún necesita purificación,
purifícalo(a) con tu misericordia,
y concédele participar pronto
de la alegría eterna del cielo.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
Jesús dijo a sus discípulos:
“No se turbe su corazón;
crean en Dios y crean también en mí.
En la casa de mi Padre hay muchas moradas.
Si no fuera así, se lo habría dicho,
porque voy a prepararles un lugar.
Y cuando me vaya
y les prepare un lugar,
volveré y los llevaré conmigo,
para que donde yo esté
estén también ustedes.”
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
R/. El Señor es mi luz y mi salvación.
El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién me hará temblar?
R/. El Señor es mi luz y mi salvación.
Una cosa pido al Señor,
eso buscaré:
habitar en la casa del Señor
todos los días de mi vida.
R/. El Señor es mi luz y mi salvación.
Espero gozar de la bondad del Señor
en la tierra de los vivos.
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo y espera en el Señor.
R/. El Señor es mi luz y mi salvación.
Dios no nos ha creado para la muerte,
sino para la vida eterna.
El cielo es la meta final
de todos los que aman a Dios.
Allí no habrá dolor, ni tristeza, ni sufrimiento.
Allí las almas gozarán para siempre
de la presencia de Dios.
Jesucristo nos aseguró
que en la casa del Padre hay muchas moradas
y que Él mismo nos prepara un lugar.
Por eso, cuando recordamos a nuestros difuntos,
no lo hacemos sólo con tristeza,
sino también con esperanza.
Hoy encomendamos al Señor
el alma de __________.
Pedimos que, después de toda purificación necesaria,
pueda entrar en la alegría del cielo
y participar de la gloria eterna
junto con los santos.
Señor Jesucristo,
que nos prometiste la vida eterna
a quienes creemos en ti,
te pedimos por el alma de __________.
Que después de toda purificación
pueda entrar en la casa del Padre
y gozar eternamente de tu presencia.
Que los ángeles lo(a) conduzcan al paraíso
y que los santos lo(a) reciban en la gloria eterna.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
Señor Dios todopoderoso,
que has reunido a tu Iglesia
como una sola familia en el cielo y en la tierra,
te pedimos humildemente
por el alma de tu siervo(a) __________.
Que, purificado(a) de toda falta,
pueda unirse a la multitud de los santos
que contemplan tu gloria.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
Yo, Juan, vi una gran muchedumbre
que nadie podía contar,
de toda nación, raza, pueblo y lengua.
Estaban de pie delante del trono
y delante del Cordero,
vestidos con túnicas blancas
y con palmas en las manos.
Y clamaban con voz potente:
“La salvación es de nuestro Dios,
que está sentado en el trono,
y del Cordero.”
El que está sentado en el trono
habitará entre ellos.
Ya no pasarán hambre ni sed,
ni el sol ni el calor los molestará.
Porque el Cordero que está en medio del trono
será su pastor
y los conducirá a fuentes de agua viva,
y Dios enjugará toda lágrima de sus ojos.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
R/. Qué alegría cuando me dijeron: vamos a la casa del Señor.
Qué alegría cuando me dijeron:
“Vamos a la casa del Señor.”
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén.
R/. Qué alegría cuando me dijeron: vamos a la casa del Señor.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor,
según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor.
R/. Qué alegría cuando me dijeron: vamos a la casa del Señor.
Desead la paz a Jerusalén:
“Vivan seguros los que te aman;
haya paz dentro de tus muros
y seguridad en tus palacios.”
R/. Qué alegría cuando me dijeron: vamos a la casa del Señor.
La Iglesia no se limita solamente
a los que vivimos en la tierra.
También forman parte de ella
los santos que ya están en el cielo
y las almas que se purifican después de la muerte.
Todos estamos unidos en Cristo
formando una sola familia espiritual.
A esta unión la Iglesia la llama
la comunión de los santos.
Los santos del cielo interceden por nosotros,
nosotros podemos orar por las almas del purgatorio,
y todos juntos caminamos hacia la gloria eterna.
Hoy pedimos al Señor
por el alma de __________.
Que, después de toda purificación necesaria,
pueda unirse a la multitud de los santos
que alaban a Dios eternamente en el cielo.
Señor Dios misericordioso,
que llamas a tus hijos
a formar parte de tu pueblo santo,
te suplicamos por el alma de __________.
Que después de toda purificación
pueda participar de la alegría eterna
junto con los santos y los ángeles.
Que contemple para siempre
la luz de tu rostro.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
Señor Dios todopoderoso y eterno,
que eres la fuente de la vida
y la esperanza de todos los que creen en ti,
te pedimos humildemente
por el alma de tu siervo(a) __________.
Recibe nuestras oraciones
y concédele el descanso eterno
en la luz de tu presencia.
Que, purificado(a) de toda falta,
pueda participar de la gloria eterna
junto con los santos.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
Yo, Juan, vi un cielo nuevo y una tierra nueva,
porque el primer cielo y la primera tierra habían desaparecido.
Y oí una voz potente que decía desde el trono:
“Esta es la morada de Dios con los hombres.
Él habitará con ellos
y ellos serán su pueblo.
Dios enjugará toda lágrima de sus ojos.
Ya no habrá muerte,
ni luto, ni llanto, ni dolor,
porque todo lo anterior ha pasado.”
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
R/. Mi alma tiene sed del Dios vivo.
Como busca la cierva
corrientes de agua,
así mi alma te busca
a ti, Dios mío.
R/. Mi alma tiene sed del Dios vivo.
Mi alma tiene sed de Dios,
del Dios vivo:
¿cuándo entraré a ver
el rostro de Dios?
R/. Mi alma tiene sed del Dios vivo.
Envía tu luz y tu verdad:
que ellas me guíen
y me conduzcan
hasta tu monte santo.
R/. Mi alma tiene sed del Dios vivo.
El destino final del ser humano
no es la muerte,
sino la vida eterna.
Dios nos ha creado
para vivir con Él para siempre.
En el cielo no habrá dolor,
ni tristeza, ni sufrimiento.
Allí las almas gozarán eternamente
de la presencia de Dios.
Esta es la esperanza
que Cristo nos ha dado con su resurrección.
Al terminar este novenario
encomendamos nuevamente
el alma de __________
a la misericordia del Señor.
Que Dios lo(a) reciba en su reino
y le conceda el descanso eterno.
Y que este recuerdo de nuestro hermano(a)
nos ayude también
a preparar nuestra propia vida
para el encuentro con Dios.
Señor Jesucristo,
que dijiste:
“Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados,
y yo los aliviaré”,
te pedimos por el alma de __________.
Concédele el descanso eterno
y admítelo(a) en la luz de tu presencia.
Que los ángeles lo(a) conduzcan al paraíso
y que los santos lo(a) reciban
en la gloria eterna.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
Oraciones finales
Dios te salve, María Santísima, Hija de Dios Padre, Virgen Purísima antes del parto, en tus manos ponemos nuestra fe para que la ilumines. Llena eres de gracia…
Santa María… Amén.
Dios te salve, María Santísima, Madre de Dios Hijo, Virgen Purísima en el parto, en tus manos ponemos nuestra esperanza para que la alientes. Llena eres de gracia…
Santa María… Amén.
Dios te salve, María Santísima, esposa de Dios Espíritu Santo, Virgen Purísima después del parto, en tus manos ponemos nuestra caridad para que la inflames. Llena eres de gracia…
Santa María… Amén.
Dios te salve, María Santísima, Templo y Sagrario de la Santísima Trinidad, Virgen concebida sin la culpa original. Alcánzanos Virgen Pura la perseverancia final.
Dios te salve, Reina y Madre…
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, óyenos.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Cristo, escúchanos.
Dios Padre celestial,
ten misericordia de ellos.
Dios Hijo, Redentor del mundo,
ten misericordia de ellos.
Dios Espíritu Santo,
ten misericordia de ellos.
Santísima Trinidad, un solo Dios,
ten misericordia de ellos.
Santa María,
ruega por ellos.
San José,
ruega por ellos.
San Miguel Arcángel,
ruega por ellos.
Todos los santos y santas de Dios,
rueguen por ellos.
De todo pecado,
líbralos, Señor.
De tu justa indignación,
líbralos, Señor.
De las penas del purgatorio,
líbralos, Señor.
Por tu encarnación,
líbralos, Señor.
Por tu muerte y resurrección,
líbralos, Señor.
Por tu gloriosa ascensión,
líbralos, Señor.
Por la venida del Espíritu Santo,
líbralos, Señor.
Nosotros que somos pecadores,
te rogamos, óyenos.
Que concedas el descanso eterno
a las almas de los fieles difuntos,
te rogamos, óyenos.
Que brille para ellos la luz perpetua,
te rogamos, óyenos.
Que sean admitidos en la compañía de los santos,
te rogamos, óyenos.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
dales el descanso eterno.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
dales el descanso eterno.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
dales el descanso eterno.
Señor Dios todopoderoso,
te damos gracias
por habernos permitido terminar este novenario.
Te pedimos nuevamente
por el alma de tu siervo(a) __________.
Si aún necesita purificación,
alivia sus penas
y admítelo(a) en la luz de tu presencia.
Que pueda contemplar tu gloria
junto con los santos
y gozar eternamente de tu amor.
Y a nosotros, Señor,
concédenos vivir siempre en tu gracia,
para que cuando llegue nuestra hora
podamos encontrarnos contigo
en la vida eterna.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
ORACIÓN FINAL SOLEMNE
Oh Dios, Padre de misericordia,
de quien es propio compadecerse y perdonar,
te rogamos por el alma de nuestro(a) hermano(a) ____.
Señor Jesucristo,
que prometiste:
“En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, se lo habría dicho a ustedes, porque voy a prepararles un lugar.” (Jn 14,2),
recíbelo(a) en la morada eterna.
Espíritu Santo,
fortalece nuestra esperanza
y transforma nuestro duelo en fe viva.
INTERCESIÓN DE LA SAGRADA FAMILIA
Santa María, Madre de Misericordia,
presenta a nuestro(a) hermano(a) ____ ante tu Hijo.
San José, patrono de la buena muerte,
intercede por él (ella).
Sagrada Familia de Nazaret,
protege a quienes lloran su partida
y enséñanos a vivir preparados
para el encuentro definitivo con Dios.
CONCLUSIÓN
Señor Dios, fuente de vida y esperanza, en tus manos ponemos el alma de nuestro(a) hermano(a) _____.
Purifícalo(a), recíbelo(a) en tu Reino y concédele la paz eterna.
Fortalece también nuestra fe y consuela nuestros corazones con la esperanza de la Resurrección.
Por Cristo nuestro Señor.
Amén.
Concédele, Señor, el descanso eterno. Y brille para él (ella) la luz perpetua. Que descanse en paz. Amén.