Oraciones por los Difuntos

Caridad que trasciende la muerte
Orar por los difuntos es una obra de misericordia espiritual.
Cuando alguien que amamos parte de este mundo, el dolor es real.
Pero nuestra fe nos sostiene con esperanza.
La Iglesia nos enseña que nuestra oración puede ayudar a las almas en su purificación (cf. 2 Mac 12, 44-45; CCC 1032) y hacer eficaz su intercesión por nosotros (CCC 958).
La muerte no rompe la comunión en Cristo. Seguimos unidos en la Comunión de los Santos.

Cuando alguien acaba de fallecer

Oración de Recomendación del Alma a Cristo

Señor, te encomendamos el alma de tu siervo(a) … (mencione su nombre) y te suplicamos, Cristo Jesús, Salvador del mundo, que no le niegues la entrada en el regazo de tus patriarcas, ya que por ella bajaste misericordiosamente del cielo a la tierra.

Reconócela, Señor, como criatura tuya; no creada por dioses extraños, sino por ti, único Dios vivo y verdadero, porque no hay otro Dios fuera de Ti ni nadie que produzca tus obras.

Llena, Señor, de alegría su alma en tu presencia y no te acuerdes de sus pecados pasados ni de los excesos a que la llevó el ímpetu o ardor de la concupiscencia.

Porque, aunque haya pecado, jamás negó al Padre, ni al Hijo, ni al Espíritu Santo; antes bien, creyó, fue celoso de la honra de Dios y adoró fielmente al Dios que lo hizo todo.

Oración al fallecimiento de un ser querido

Concédeles el descanso eterno, Señor, y brille para ellos la luz perpetua Que descansen en paz. Amén.

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea su nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad,
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
Amén.

Oración al fallecimiento de un ser querido

¡Oh Jesús, único consuelo en las horas eternas del dolor, único consuelo sostén en el vacío inmenso que la muerte causa entre los seres queridos!
Tú, Señor, a quién los cielos, la tierra y los hombres vieron llorar en días tristísimos; Tú, Señor, que has llorado a impulsos del más tierno de los cariños sobre el sepulcro de un amigo predilecto; Tú, ¡oh Jesús! que te compadeciste del luto de un hogar deshecho y de corazones que en él gemían sin consuelo; Tú, Padre amantísimo, compadécete también de nuestras lágrimas.
Míralas, Señor, cómo sangre del alma dolorida, por la pérdida de aquel que fue deudo queridísimo, amigo fiel, cristiano fervoroso.
¡Míralas, Señor, como tributo sentido que te ofrecemos por su alma, para que la purifiques en tu sangre preciosísima y la lleves cuanto antes al cielo, ¡si aún no te goza en él!
¡Míralas, Señor, ¡para que nos des fortaleza, paciencia, conformidad con tu divino querer en esta tremenda prueba que tortura el alma!
¡Míralas, oh dulce, oh piadosísimo Jesús! y por ellas concédenos que los que aquí en la tierra hemos vivido atados con los fortísimos lazos de cariño, y ahora lloramos la ausencia momentánea del ser querido, nos reunamos de nuevo junto a Ti en el Cielo, para vivir eternamente unidos en tu Corazón. Amén.

Oraciones Breves

Oración del Descanso Eterno

Concédeles, Señor, el descanso eterno,
y brille para ellos la luz perpetua.
Descansen en paz. Amén.

Por los fieles difuntos

Que las almas de los fieles difuntos,
por la misericordia de Dios,
descansen en paz. Amén.

Oraciones por Intención

Por los Padres

Oh Dios, que nos mandaste honrar al padre y a la madre, apiádate clemente de las almas de nuestros padres, y perdónales sus pecados; y haz que los veamos en el gozo de la eterna caridad. Por Jesucristo nuestro Señor.

Por Parientes y Amigos

Oh Dios que concedéis el perdón de los pecados y queréis la salvación de los hombres, imploramos vuestra clemencia en favor de todos nuestros hermanos, parientes y bienhechores que partieron de este mundo, para que, mediante la intercesión de la bienaventurada Virgen María y de todos los Santos, hagáis que lleguen a participar de la bienaventuranza eterna; por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Por un Difunto

Haced, oh Dios omnipotente, que el alma de vuestro siervo (o sierva) N. que ha pasado de este siglo al otro, purificada con estos sacrificios y libre de pecados, consiga el perdón y el descanso eterno. Amén.

Por Todos los Difuntos

Oh Dios, Creador y Redentor de todos los fieles, conceded a las almas de vuestros siervos y siervas la remisión de todos sus pecados, para que, por las humildes súplicas de la Iglesia, alcancen el perdón que siempre desearon; por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Devoción a las Almas del Purgatorio

Reza tres Padrenuestros por:

  1. El alma más abandonada.
  2. El alma que más padece.
  3. El alma que más tiempo ha de estar en el Purgatorio.

Jaculatoria sencilla

Almas benditas del Purgatorio,
rueguen por nosotros,
que nosotros rogaremos por ustedes.

Visita Al Cementerio

Yo me postro sobre esta tierra donde reposan los restos mortales de mis queridos padres, parientes, amigos, y todos mis hermanos en la fe que me han precedido en el camino de la eternidad. Mas ¿qué puedo hacer yo por ellos? ¡Oh divino Jesús, que padeciendo y muriendo por nuestro amor nos compraste con el precio de tu sangre la eterna vida; yo sé que vives y escuchas mis plegarias y que es copiosísima la gracia de tu redención. Perdona, pues oh Dios misericordioso, a las almas de estos mis amados difuntos, líbralas de todas las penas y de todas las tribulaciones, y acógelas en el seno de tu Bondad y en la alegre compañía de vuestros Ángeles y Santos para que, libres de todo dolor y de toda angustia, te alaben, gocen y reinen contigo en el Paraíso de tu gloria por todos los siglos de los siglos. Amén

“Aunque Dios nos lo quite todo, nunca nos dejará sin El, mientras no lo queramos. Pero hay más; nuestras pérdidas y separaciones no son más que por breve plazo.”

San Francisco de Sales
Epistolario

Depositad este cuerpo mío en cualquier sitio, sin que os de pena. Sólo os pido que dondequiera que estéis, os acordéis de mí ante el altar del Señor” (Palabras de Santa Mónica en su lecho de muerte.)

San Agustín
Confesiones, IX, 11

Réquiem para un ser querido

Silencio y paz.
Fue llevado al país de la vida. ¿Para qué hacer preguntas? Su morada, desde ahora, es el Descanso, y su vestido, la Luz. Para siempre.
Silencio y paz. ¿Qué sabemos nosotros?

Dios mío, Señor de la Historia y dueño del ayer y del mañana, en tus manos están las llaves de la vida y la muerte. Sin preguntarnos, lo llevaste contigo a la Morada Santa, y nosotros cerramos nuestros ojos, bajamos la frente y simplemente te decimos: está bien. Así sea.

Silencio y paz.

La música fue sumergida en las aguas profundas, y todas las nostalgias gravitan sobre las llanuras infinitas.

Se acabó el combate. Ya no habrá para él lágrimas, ni llanto, ni sobresaltos. El sol brillará por siempre sobre su frente, y una paz intangible asegurará definitivamente sus fronteras.

Señor de la vida y dueño de nuestros destinos, en tus manos depositamos silenciosamente este ser entrañable que se nos fue.

Mientras aquí abajo entregamos a la tierra sus despojos transitorios, duerma su alma inmortal para siempre en la paz eterna, en tu seno insondable y amoroso, oh Padre de misericordia.

Silencio y paz.

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