Revisa tu vida a la luz de Dios y prepárate para una buena confesión.
para revisar tu vida
y prácticas
nuevos o de regreso
El examen de conciencia es un momento de verdad con Dios. No consiste en buscar pecados obsesivamente ni en examinar lo que hicieron los demás.
Con la ayuda del Espíritu Santo, revisa tu propia vida, reconoce con sinceridad aquello en lo que has fallado y prepárate para recibir la misericordia de Dios en la Confesión.
No preguntes solamente: “¿Qué hice mal?”
Pregunta también: “¿Qué bien debía hacer y no hice?”
Antes de comenzar, haz silencio y pide a Dios que te ayude a verte con verdad, sin justificarte y sin caer en el miedo.
Piensa en tu relación con Dios, tu familia, tus responsabilidades, tus decisiones y la manera en que tratas a los demás.
Llama a las cosas por su nombre. No busques excusas. Si recuerdas un pecado grave, procura recordar también aproximadamente cuántas veces ocurrió.
El propósito no es prometer que jamás volverás a caer, sino presentarte ante Dios queriendo sinceramente abandonar el pecado y luchar por cambiar.
No se trata de encontrar un pecado en cada pregunta. Lee con calma, sé sincero y detente en aquello que realmente te ayude a reconocer lo que necesitas llevar a la Confesión.
Oración, Misa, sacramentos, fe y mi relación con Dios.
¿Ocupa Dios realmente el primer lugar en mi vida?
¿He descuidado la oración por indiferencia o pereza?
¿He faltado deliberadamente a Misa los domingos o días de precepto sin una razón seria?
¿He recibido la Comunión sabiendo que tenía un pecado grave sin confesar?
¿He usado el nombre de Dios de manera irrespetuosa?
¿He rechazado voluntariamente alguna enseñanza de la fe o vivido como si Dios no existiera?
¿He acudido a supersticiones, adivinación, horóscopos, espiritismo u otras prácticas incompatibles con la fe?
¿Busco a Dios solamente cuando necesito algo?
¿Reconozco y agradezco lo que Dios me ha dado?
Familia, matrimonio, hijos, prójimo, verdad, justicia y caridad.
¿Cómo trato a mi esposo o esposa, mis hijos, mis padres y las personas que dependen de mí?
¿He insultado, humillado, despreciado o herido deliberadamente a alguien?
¿Guardo odio, deseos de venganza o me niego deliberadamente a perdonar?
¿He mentido o engañado?
¿He hablado mal de alguien o dañado injustamente su reputación?
¿He provocado divisiones, pleitos o enemistades?
¿He sido indiferente ante la necesidad de alguien cuando razonablemente podía ayudar?
¿He sido injusto con alguna persona?
¿He pedido perdón cuando he hecho daño?
Pensamientos, actitudes, orgullo, ira, envidia y resentimientos.
¿Qué pensamientos, deseos o resentimientos estoy alimentando?
¿Me dejo dominar habitualmente por la ira, el orgullo, la envidia o los celos?
¿Busco constantemente que me reconozcan, me admiren o me den la razón?
¿Juzgo fácilmente las intenciones de los demás?
¿Me comparo constantemente con otras personas?
¿He dejado crecer resentimientos que no quiero entregar a Dios?
¿Reconozco mis propios pecados o normalmente encuentro a quién culpar?
¿Estoy luchando sinceramente contra mis malos hábitos?
Trabajo, dinero, honestidad, deberes y uso de mis talentos.
¿Cumplo honestamente con mis responsabilidades?
¿He engañado, robado o tomado algo que no me pertenece?
¿He sido deshonesto con dinero, clientes, empleados o empleadores?
¿He desperdiciado deliberadamente el tiempo que debía dedicar a mis responsabilidades?
¿Pago justamente lo que debo?
¿He perjudicado a alguien para obtener una ventaja?
¿Uso responsablemente los talentos y oportunidades que Dios me ha dado?
¿Soy generoso con quienes necesitan ayuda?
Pureza, relaciones, fidelidad y respeto por la dignidad de la persona.
¿Estoy viviendo mi sexualidad de acuerdo con mi estado de vida y con lo que Dios enseña?
¿He tenido relaciones sexuales fuera del matrimonio?
¿He sido infiel a mi esposo o esposa?
¿He buscado deliberadamente pornografía?
¿He consentido deliberadamente pensamientos o deseos sexuales desordenados?
¿He utilizado a otra persona para mi propia satisfacción?
¿He respetado la dignidad y los límites de los demás?
¿Hay alguna relación que sé que necesito ordenar delante de Dios?
Es fácil recordar lo malo que hicimos. Más difícil es reconocer el bien que podíamos y debíamos hacer, pero dejamos de hacer.
Las 4 Ies pueden ayudarte a descubrir esos pecados de omisión.
¿He dejado de reconocer y agradecer lo que Dios me ha dado?
¿Vivo más pendiente de lo que me falta que agradecido por lo que he recibido?
¿Me importan realmente las cosas de Dios?
¿Encuentro tiempo para el celular, entretenimiento y otras cosas, mientras digo que no tengo tiempo para Dios?
¿He visto una necesidad y simplemente he pasado de largo?
¿Pude ayudar, acompañar, escuchar o hacer algo por alguien y preferí no involucrarme?
¿He permanecido callado o pasivo ante una injusticia cuando razonablemente podía hacer algo?
¿He dejado de cumplir alguna responsabilidad hacia otra persona por comodidad o conveniencia?
Pregúntate: Dentro de mis responsabilidades, posibilidades y estado de vida, ¿dejé de hacer un bien que realmente me correspondía hacer?
Ahora revisa lo que has reconocido. Si se trata de pecados graves, pregúntate:
1 ¿Qué hice?
2 ¿Cuántas veces, aproximadamente?
3 ¿Existe alguna circunstancia necesaria para entender correctamente lo que hice?
No necesitas preparar una explicación.
Recuerda:
QUÉ HICE + CUÁNTAS VECES + CIRCUNSTANCIA NECESARIA
Y cuando llegue el momento de confesarte:
No cuentes historias.
Cuenta tus pecados…
y cuenta cuántas veces.
No intentes reconstruir perfectamente veinte años de tu vida.
Haz un examen sincero hasta donde puedas recordar y, cuando llegues al confesionario, simplemente dile al sacerdote:
“Padre, hace muchos años que no me confieso y necesito ayuda.”
Él puede guiarte.
El examen de conciencia no termina mirándote a ti mismo.
Termina mirando a Dios.
No haces este examen para quedarte atrapado en tu pecado, sino para reconocer aquello que necesitas entregarle.
Dios ya conoce tus pecados.
Ahora te corresponde dejar de esconderlos.
Prepárate. Confiesa. Y vuelve.
Lleva contigo esta guía práctica para prepararte con calma antes de la Confesión. Incluye las preguntas del examen para que puedas revisar tu vida y recordar lo que necesitas confesar.